Reflexiones de un viajero venezolano


Cada mañana un nuevo Venezolano se despierta lejos de su tierra y en latitudes conocidas todos coincidimos en tener una mejor calidad de vida unos corren con la suerte de conseguirlo mientras que otros aún están en la búsqueda.
Estoy convencido algo de que lo más importante que debemos llevar en la maleta no es el titulo universitario ni un abrigo para no morir de frío la verdad no es material lo primero que debemos llevar en nuestro equipaje es un humildad.


Humildad porque no importa si tu carrera profesional estaba en su mejor momento una vez ese avión despega o ese bus arranque es un nuevo comienzo.
Muchas veces te puede tocar hacer algo que no te gusta pero si lo hace con una buena actitud puede que te incomode menos sin importar donde estemos siempre llevaremos Venezuela nuestra identidad en nuestros corazones, la sensación a veces resulta inexplicable es algo que indudablemente todos tenemos la misma conexión.
Hasta el más pequeño detalle nos produce el mismo sentimiento, y no siempre es bueno que nos dejemos llevar por impulsos los resultados no son buenos, nunca juzguemos bajo ningún concepto porque cada quien tiene sus propios problemas tal vez sientas que los tuyos son peores.
Aprovechemos los pequeños de la vida porque nunca sabemos lo que pueden llegar a significar para algunos, pero veamos el lado positivo de las cosas esta generación tiene un propósito y tenemos que cumplirlo, no olvidemos que en la unión está la fuerza apoyándonos como hermanos y corrijámonos cuando haya que hacerlo.


Es momento de dejar las diferencias al lado y caminar juntos para lograr nuestro objetivo que al fin y al cabo es el mismo; vivir y vivir bien, nadie dijo que seria fácil pero te aseguro que es bastante emocionante y gratificante
Extraño mi tierra, familia y en especial a ti Madre.

El valioso sentido de la vida

Me propongo utilizar didácticamente la palabra valores para hablar sobre valores sobre estos principios éticos y morales que de muchas maneras deberían significar algunos de los rumbos de nuestra vida.

Un valor es algo que tiene peso por sí mismo, un valor es algo que vale sin necesidad de estar contemplado por algunas otras aristas, claro que hay cosas que valen el dinero por ejemplo, el bienestar claro que valen pero lo que no podemos permitir es que estas cosas que tienen un valor  relativo se antepongan a otras que tienen valores creo yo un poco más absolutos.

La primera letra de la palabra valores es la “V” de pequeña y quiero utilizar esta letra para hablar del más importante o quizás el primitivo de todos los valores, incidentalmente es el primero de nuestra lista porque la “v” corta está en primer lugar de la palabra valores y no significa que los que siguen sean menos importantes; este valor por el cual todo empieza es el valor de la vida. La vida como valor, no la vida propia la de todos, no tu calidad de vida sino tu vida misma, la vida como esencia, no estoy hablando de la vida de los que quieres de tus vecinos, de tus amigos, de tus de tus compañeros de camino, estoy hablando de la vida de los que desconoces y hasta de la vida de tus  enemigos; estoy hablando del valor que debería para ti tener la vida en sí misma y esto significa no solo la vida de las personas sino también de la vida de los animales; desde los osos pandas hasta las serpientes, desde las mariposas hasta las hormigas, estoy hablando de la vida de todo aquello que vive incluido el planeta con todos sus vegetales y sus ríos  con todo lo que esto significa como anclaje, respetar la vida es el principio de todas las cosas; que sería de nosotros si no pudiéramos valorizar la vida como fenómeno, la vida como valor, la vida como esencia.

Les contaré una historia que quizás deje entender mejor lo que quiero decirle:

 

Buda el maestro de todos los maestros, vagaba por el mundo llevaba  consigo la verdad para enseñarla a quienes quisieran escucharlo.

Un monje de un templo budista sabiendo que Buda estaría cerca de donde él vivía, decidió por fin encontrarse cara a cara con su maestro arrodillarse frente a él para agradecerle todo lo que le había enseñado, así con un pequeño atado de cosas salió de su monasterio camino de la próxima ciudad que Buda visitaría, le llevaría tres semanas de caminata llegar allí, pero que importaba.

Un poco antes de llegar a la ciudad se cruzó con una mujer que lloraba desesperada frente a un campo sin cosechar, le contó que su marido había muerto no tenía cómo hacer esa cosecha que sus hijos iban a pasar hambre el hombre decidió cancelar su camino pensando que encontraría a Buda en la próxima ciudad, y se quedó ayudando a la mujer cuando la cosecha fue terminada tres meses después él retomó su camino en dirección a donde Buda iba a estar, pero otra vez antes de llegar una pareja de ancianos a la que se le había quemado la casa le pidió ayuda no pudo resistirse, así que allí siguió otra vez ocupándose de los que necesitaban.

Durante diez años el monje le paso siempre lo mismo, cada vez que se acercaba a la ciudad donde iba a estar Buda, el encontraba alguien que necesitaba de su ayuda, diez años después llegó a sus oídos que Buda volvería a su ciudad natal a morir allí, es mi última oportunidad pensó esta vez no puedo distraerme tengo que llegar si no nunca lo veré; así que con decisión emprendió el camino hacia esa ciudad donde Buda había decidido morir.

Llegó al portal justo como había calculado pero al entrar en la ciudad casi tropezó con un siervo herido al costado del camino, no pudo seguir  adelante sin acercarse al animal estaba malherido y agonizaba pensó que no pasaba nada si perdía aunque sea unos minutos en ayudarlo así que fabricó una pequeña cama de hojas acercó un poco de agua hasta el hocico, le puso un paño de hojas frescas sobre la frente, lo acarició lo acomodó y cuando ya estuvo acomodado se levantó dijo una bendición para sus adentros y empezó a alejarse.

Pero a los dos pasos sintió como el ciervo boqueaba reclamando aire, cómo podría el presentarse ante Buda habiendo dejado abandonado a un ser vivo moribundo y sufriendo, con resignación se sacó su morral se puso al lado del ciervo y estuvo toda la noche con él, dándole de beber cambiando de los paños fríos acariciándole su cuerpo.

A la madrugada el ciervo pareció revivir se recuperó, se puso sobre sus cuatro patas y lamió en la mano al monje lo acarició en señal de agradecimiento, pero se dio cuenta de que la noche ya había pasado miro al cielo y dijo en voz alta nunca podré encontrarte.

De repente una voz detrás suyo dijo; no me busques más aquí estoy, se dio vuelta y vio como el ciervo que él había salvado se envolvió en una nube de luz y esa nube fue tomando las formas redondeadas del Buda, estaba allí; el buda le dijo aquí estoy nunca hubiera llegado a esta vida si no hubiera sido por ti que me salvaste cuando era cierto.

Buda es sus ideas y las ideas de Buda están relacionadas con la preservación de la vida, Buda nunca morirá mientras existan hombres y mujeres como tú que son capaces de privilegiar la vida de otros antes que sus propios intereses vanidosos. 

 


Fuente Imagen: Manos con vida Buda Ciervo